domingo, 20 de diciembre de 2009

WATCHMEN

Watchmen, de Alan Moore. Considerada una de las obras cumbres del cómic, y por razones más que fundadas. Adquirí hace unas semanas la edición prestige del cómic, en tapa dura, una edición que recoge al final unas cuantas notas sobre la creación de la fascinante obra de Moore, y unas cuantos bocetos, portadas y dibujos extras. La verdad es que lo he disfrutado muchísimo; es la clase de cómic que no puedes leer una vez, sino que, ya acabado, lo vuelves a abrir por cualquier parte y saboreas de nuevo la historia. El argumento se desarrolla a varios niveles, y esconde varias tramas que se desarrollan dentro de la principal, y muchos detalles que en ocasiones no se descubren en una primera lectura.

Algunas cosas de Watchmen inevitablemente nos llevan a la época en la que fue escrito. El dibujo es muy del estilo de su época, no llegaría a decir tanto como que se ha quedado anticuado, pero casi. Las obsesiones en las que ahonda, también. El miedo nuclear, por ejemplo, que planea sobre toda la historia. Hablamos de una obra que resultó enormenmente rompedora para su época, por varios motivos; en primer lugar, los personajes no son sacados del universo DC, sino que son personajes nuevos, con un universo propio, limitado únicamente a esta novela gráfica, y para la ocasión fue necesario dotarlos de un bagaje histórico, de unos antecedentes; esto en sí ya era una innovación, cuando lo usual era tomar a unos cuantos personajes de los que componían el amplio elenco de la compañía en cuestión. En segundo lugar se trata de unos personajes enormemente humanos: temas como la impotencia sexual, la violación, el aislamiento del mundo, los miedos, la locura, los traumas, la decadencia, la soledad, el amor, el distanciamiento de la pareja, o la nostalgia, se pasean sucesivamente por la historia. Aquí los buenos no son del todo buenos, ni asexuados, ni perfectos, lo que convierte el mundo de Watchmen en algo más complejo y sugestivo. Prácticamente, hubo una antes y un después de esta obra en el mundo del cómic, algo similar a lo que sucede con "El regreso del señor de la noche" de Frank Miller, una obra a la que se puede comparar en muchas cosas, sobre todo en la ruptura que supuso, en la riqueza y complejidad que aportó al mundo del cómic, y al momento en que ambas fueron publicadas.

Todo esto acaba consiguiendo que el lector se identifique con los personajes, y con la trama, que poco a poco va creciendo en suspense, y enredándonos en ese ambiente tan conseguido de novela negra, de pesimismo y de intriga, un ambiente que le debe también mucho a fuentes cinematográficas. La actitud, por ejemplo, de vengador apocalíptico, introvertido, semi-hunido en la locura, y dispuesto a "limpiar la ciudad" de un Roscharch (uno de mis personajes favoritos, junto al Búho nocturno), me recuerda al De Niro de Taxi Driver, e incluso en el paseo del Búho junto a Espectro de Seda en la Nave-Búho mientras suena el tema de Billie Holliday, "Me estremezco contigo", pareces oir la banda sonora, todo contribuye a que te parezca estar oyendo el tema de Billie salir por los altavoces de la Nave-Búho, hasta tal punto ya estas atrapado en la historia llegado ese momento.

Confieso que mi primera lectura de este cómic fue de un tirón, y rápida, casi sin detenerme en los detalles, de tal manera que ni me di cuenta en ese primer repaso que Roscharch era también el tío de la pancarta que anunciaba el fin del mundo. Que identidad secreta más fascinante para un superhéroe, un loco que se pasea con una pancarta que anuncia el fin del mundo. Todo en Watchmen traslada una atmósfera histórica muy concreta, la de la guerra fría y el miedo a la guerra nuclear. Pero detrás hay otras historias, el tiempo perdido, los sueños pasados, la madurez, la decadencia; incluso el carácter multifacético de esta obra llega al extremo de que, sucesivamente, puedes ir leyendo los capítulos del libro "Bajo la máscara", una obra ficticia escrita por uno de los personajes, y en la que cuenta la historia de los Vigilantes, pero que acaba convirtiéndose en una obra real que se solapa entre los capítulos del cómic; los periódicos que recogen las noticias de los vengadores disfrazados van apareciendo en cada episodio, e incluso una historia paralela que discurre completamente al margen de la central, "Relatos de la fragata negra", va tomando forma página tras página. Este carácter prismático de la historia, le da un tremendo realismo y provoca que te sientas completamente sumergido en el mundo de Watchmen; la verdad es que se trata de un cómic que uno no se cansa de leer, y que acaba dejando huella; una vez lo has leído, sientes que el Buho Nocturno, Roscharch y Espectro de seda, han pasado a formar parte de tu vida. ¿Quien vigila a los Vigilantes?.

"Hasta donde podemos discernir, el único sentido de la vida humana es iluminar con la luz de de la consciencia las tinieblas de la existencia" (Carl Jung, Memorias, sueños, reflexiones) (cita incluída al final del capítulo 9 de Watchmen)