Algunas cosas de Watchmen inevitablemente nos llevan a la época en la que fue escrito. El dibujo es muy deudor de esa era, lo cuál no tiene por qué ser un defecto; quizá choque a las nuevas generaciones, pero a muchos nos ayuda a entrar en determinado estado mental. También lo son alguna de las obsesiones en las que ahonda, como el miedo nuclear que planea sobre toda la historia. Hablamos de una obra que resultó enormenmente rompedora, por varios motivos; en primer lugar, los personajes no pertenecían al universo DC, sino que son personajes nuevos -en realidad inspirados en antiguos superhéroes semi-olvidados de la Charlton-, con un universo propio, limitado únicamente a esta novela gráfica, y para la ocasión fue necesario dotarlos de un bagaje histórico, de unos antecedentes; esto en sí ya era una innovación, cuando lo usual era tomar a unos cuantos personajes de los que componían el amplio elenco de la compañía en cuestión. En segundo lugar se trata de unos personajes enormemente humanos: temas como la impotencia sexual, la violación, el aislamiento del mundo, los miedos, la locura, los traumas, la decadencia, la soledad, el amor, el distanciamiento de la pareja, o la nostalgia, se pasean sucesivamente por la historia. Aquí los buenos no son del todo buenos, ni asexuados, ni perfectos, lo que convierte el mundo de Watchmen en algo más complejo y sugestivo. Prácticamente, hubo una antes y un después de esta obra en el mundo del cómic, algo similar a lo que sucede con "El regreso del señor de la noche" de Frank Miller, una obra a la que se puede comparar en muchas cosas, sobre todo en la ruptura que supuso, en la riqueza y complejidad que aportó al mundo del cómic, y al momento en que ambas fueron publicadas.

Todo esto acaba consiguiendo que el lector se identifique con los personajes, y con la trama, que poco a poco va creciendo en suspense, y enredándonos en ese ambiente tan conseguido de novela negra, de pesimismo y de intriga, un ambiente que le debe también mucho a fuentes cinematográficas. La actitud, por ejemplo, de vengador apocalíptico, introvertido, semi-hunido en la locura, y dispuesto a "limpiar la ciudad" de un Rorscharch (uno de mis personajes favoritos, junto al Búho nocturno), me recuerda al De Niro de Taxi Driver, e incluso en el paseo del Búho junto a Espectro de Seda en la Nave-Búho mientras suena el tema de Billie Holiday, "Me estremezco contigo", pareces oir la banda sonora; todo contribuye a que te parezca estar oyendo la voz de Billie salir por los altavoces de la Nave-Búho, hasta tal punto ya estás atrapado en la historia.
Confieso que mi primera lectura de este cómic fue de un tirón, y rápida, casi sin detenerme en los detalles, de tal manera que ni me di cuenta en ese primer repaso que Rorscharch era también el tío de la pancarta que anunciaba el fin del mundo. Que identidad secreta más fascinante para un superhéroe, un loco que se pasea por las calles con una pancarta apocalíptica. Todo en Watchmen traslada una atmósfera histórica muy concreta, la de la guerra fría y el miedo a la guerra nuclear. Pero detrás hay otras historias, el tiempo perdido, los sueños pasados, la madurez, la decadencia; incluso el carácter multifacético de
esta obra llega al extremo de que, sucesivamente, puedes ir leyendo los capítulos del libro "Bajo la máscara", una obra ficticia escrita por uno de los personajes -y en la que cuenta la historia de los Vigilantes, pero que acaba convirtiéndose en una obra real que se solapa entre los capítulos del cómic-; los periódicos que recogen las noticias de los vengadores disfrazados van apareciendo en cada episodio, e incluso una historia paralela que discurre completamente al margen de la central, "Relatos de la fragata negra", va tomando forma página tras página. Este carácter prismático de la historia le da un tremendo realismo y provoca que te sientas completamente sumergido en el mundo de Watchmen; la verdad es que se trata de un cómic que uno no se cansa de leer, y que acaba dejando huella; una vez lo has leído, sientes que el Buho Nocturno, Rorscharch y Espectro de seda han pasado a formar parte de tu vida. ¿Quién vigila a los Vigilantes?.

"Hasta donde podemos discernir, el único sentido de la vida humana es iluminar con la luz de la consciencia las tinieblas de la existencia" (Carl Jung, Memorias, sueños, reflexiones) (cita incluida al final del capítulo 9 de Watchmen)
Todo esto acaba consiguiendo que el lector se identifique con los personajes, y con la trama, que poco a poco va creciendo en suspense, y enredándonos en ese ambiente tan conseguido de novela negra, de pesimismo y de intriga, un ambiente que le debe también mucho a fuentes cinematográficas. La actitud, por ejemplo, de vengador apocalíptico, introvertido, semi-hunido en la locura, y dispuesto a "limpiar la ciudad" de un Rorscharch (uno de mis personajes favoritos, junto al Búho nocturno), me recuerda al De Niro de Taxi Driver, e incluso en el paseo del Búho junto a Espectro de Seda en la Nave-Búho mientras suena el tema de Billie Holiday, "Me estremezco contigo", pareces oir la banda sonora; todo contribuye a que te parezca estar oyendo la voz de Billie salir por los altavoces de la Nave-Búho, hasta tal punto ya estás atrapado en la historia.

Confieso que mi primera lectura de este cómic fue de un tirón, y rápida, casi sin detenerme en los detalles, de tal manera que ni me di cuenta en ese primer repaso que Rorscharch era también el tío de la pancarta que anunciaba el fin del mundo. Que identidad secreta más fascinante para un superhéroe, un loco que se pasea por las calles con una pancarta apocalíptica. Todo en Watchmen traslada una atmósfera histórica muy concreta, la de la guerra fría y el miedo a la guerra nuclear. Pero detrás hay otras historias, el tiempo perdido, los sueños pasados, la madurez, la decadencia; incluso el carácter multifacético de
esta obra llega al extremo de que, sucesivamente, puedes ir leyendo los capítulos del libro "Bajo la máscara", una obra ficticia escrita por uno de los personajes -y en la que cuenta la historia de los Vigilantes, pero que acaba convirtiéndose en una obra real que se solapa entre los capítulos del cómic-; los periódicos que recogen las noticias de los vengadores disfrazados van apareciendo en cada episodio, e incluso una historia paralela que discurre completamente al margen de la central, "Relatos de la fragata negra", va tomando forma página tras página. Este carácter prismático de la historia le da un tremendo realismo y provoca que te sientas completamente sumergido en el mundo de Watchmen; la verdad es que se trata de un cómic que uno no se cansa de leer, y que acaba dejando huella; una vez lo has leído, sientes que el Buho Nocturno, Rorscharch y Espectro de seda han pasado a formar parte de tu vida. ¿Quién vigila a los Vigilantes?.
"Hasta donde podemos discernir, el único sentido de la vida humana es iluminar con la luz de la consciencia las tinieblas de la existencia" (Carl Jung, Memorias, sueños, reflexiones) (cita incluida al final del capítulo 9 de Watchmen)
4 comentarios:
Mr Barfly, usted ai que es de cómic.
Vaya, no lo he leído, pero has despertado mi interés, intentaré echarle un ojo.
Junto a la obra de Charles Burns, y Spirit, mi comic favorito.
Cheers.
una obra para quitarse el sombrero.
muy buenos tus comentarios
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