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martes, 18 de mayo de 2010

Ronnie James Dio

Cuesta hacerse a la idea de que Dio haya fallecido. Sobre todo cuando hace tan sólo un par de semanas que Heaven & Hell estaban en el cartel del Sonisphere, con una gira mundial en ciernes, algo que no deja de impresionarme, y que dice mucho de cómo era el carácter de Dio: positivo y luchador por naturaleza; a la mínima que se lo hubieran permitido, se hubiera embarcado en la gira mundial, y sólo la canceló cuando no hubo más remedio. Hacía tiempo que se sabía lo de su cáncer, pero realmente la última de mis ideas es que pudiese fallecer.

El hermosísimo tema "Catch the rainbow", del primer álbum de la trilogía que Rainbow grabarían con Dio como cantante.

Ví a Dio en directo hace años en una sóla ocasión (en video cientos de veces), y siempre me impresionó la presencia escénica y el torrente natural de voz de ese hombre bajito (1,60 mt), que parecía inundar el escenario el solito sin el menor esfuerzo aparente. Muy pocos cantantes consiguen transmitir ese dramatismo y esa pasión en escena, y mantener ese torrente de voz sin la menor mella a lo largo de los años (de hecho, creo que Dio últimamente estaba cantando mejor que nunca) Desde que se reunió a la formación de los Black Sabbath de la era Dio y sacaron ese tremendo discazo llamado "The Devil you Know", el cual me compré en edición de doble vinilo de 180 grs como corresponde a un disco de dimensiones épicas como ese, y para que hiciera compañía al resto de mis vinilos de Rainbow, Sabbath y Dio, mi ilusión era ver a ese pedazo de leyendas que son Tony Iommi, Dio, Buttler & co., interpretar ese repertorio de ensueño que estaban paseando por medio mundo, la verdad es que era uno de mis conciertos más ansiados, ya me imaginaba en las primeras filas vociferando como un poseso los primeros acordes del tema "Heaven & hell". Muy lejos de ser autocomplacientes y publicar un disco mediocre como lo hacen la mayoría de iconos del rock que viven de su leyenda, el disco de Heaven & Hell fue puro aire fresco en la escena actual, y se convirtió en un clásico desde que salió a la calle.

Dio no era una Rockstar al uso. Si leías o veías sus entrevistas, y yo ví y leí docenas de ellas a lo largo de los años, veías como era un tipo muy sencillo, humilde y amable. Nada de ínfulas, y eso que hablamos de un tío que grabó los mejores discos de Rainbow, que le devolvió la vida a Black Sabbath, y que entre sus discos en solitario y con otras formaciones, tiene al menos nueve trabajos que son obras maestras imprescindibles del rock. Incluso si ves sus últimas apariciones en público , lo puedes ver repleto de positividad y hablando fascinado de sus nuevos proyectos y de un futuro nuevo disco de Heaven & Hell. Tampoco fue un abanderado del "Sex drugs & Rock & Roll", de la filosofía de fiesta y drogas del rock, sino que más bien se hizo una fama de tío enormemente profesional y entregado a su música. Es recordado lo que pasó en el festival Metalway, donde Heaven and Hell, estrellas de la noche tuvieron que cancelar su concierto por una indisposición de Iommi, y fue Dio quien salió a disculparse, con su escuálida figura hincó la rodilla ante el público, pidió perdón y entonó a capella un fragmento del mítico tema "Heaven & Hell".

Entre los homenajes que he leído, el que más me ha gustado es el de Rachel Arieff en el blog del Popu, Inmigrant song, porque sabe sacar algo positivo de una cosa tan trágica como es la muerte, y ese hubiera sido sin duda el estilo de Dio. Como está en inglés, me voy a tomar la libertad de transcribirlo, esperando que no le moleste a la autora, porque merece la pena:

Black Sabbath con Dio al frente, bajo el nombre de Heaven & Hell, tocando el mítico tema que dio nombre a esta reunión, y demostrando por qué eran leyendas vivas y en activo. Los pelos como escarpias.

"La gente buena es gente feliz. La gente feliz hace sentir bien a otra gente. Hacen bien en el mundo sólo siendo ellos mismos y permaneciendo felices...porque contagian su felicidad a todo lo que tocan. (...)Una de las cosas que hacían especial a Ronnie James Dio es que parecía genuinamente feliz como persona. Muchos Rockstars (...) están muy lejos de ser personas felices. Todo su dinero y fama no pueden arreglar lo que sea que esté roto en su vida: su inseguridad, sus malas relaciones, sus cicatrices emocionales de su infancia. Su confusión acerca de quién realmente son. Odio mencionar a Axl aquí, pero, ya sabéis... Esa es la razón de que Dio fuera un soplo de aire fresco. Incluso en sus actuaciones, podéis ver el tipo de persona con los pies en la tierra que era. Su generosa esencia brillaba a través de su personaje de Rockstar. Sólo parecía tu tipo normal, el amigo de todos, nunca pretencioso, nunca en una pose, a pesar de sus extraordinarias habilidades. Una verdadera estrella sabe que es especial, y no tiene la necesidad de pretenderlo.
Observarlo me hace pensar que si no se hubiera metido en el Rock n' Roll, hubiera sido grande en otro campo. Lo imagino regentando un restaurante y haciendo a todo el mundo sentirse realmente, realmente bienvenido. El simplemente daba esa vibración genuina de bienvenida. Nunca tuve la oportunidad de decir "Hola" a Ronnie James Dio. Pero siento como si el siempre me dijera "Hola" a mí, y por eso quizá lo echamos ya tanto de menos." Más tarde le contesta a otro fan desolado que recuerde que "Dio amaba ser Dio, amaba su vida, es evidente".

Este texto es un buen ejemplo de cómo se puede escribir sobre la muerte y decir algo positivo, me parece que el espíritu del rock tiene mucho que ver con eso. El post original está aquí: http://popular1.com/rachelarieff/2010/05/vaya-con-dio/

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Discografía básica recomendada:

Con Rainbow
Ritchie Blackmore's Rainbow (1975)
Rising (1976)
Long Live Rock 'n' Roll (1978)

Con Black Sabbath
Heaven and Hell (1980)
Mob Rules (1981)
Live Evil (1982)

Con Dio
Holy Diver (1983)
The Last in Line (1984)
Sacred Heart (1985)

Con Heaven and Hell
The Devil You Know (2009)

sábado, 26 de septiembre de 2009

A POSTCARD FROM HANOI

Si señor, voy a empezar una serie de entradas sobre grupos a los que admiro por encima del bien y del mal. Hablemos de Hanoi Rocks. La primera vez que compré un disco de Hanoi Rocks, lo hice el primer año que estuve en Madrid, a principios/mediados de los 90, en una desaparecida tienda de discos de segunda mano de la calle Montera, casi en la esquina con Gran Vía, y que ocupaba toda una planta. Benditas tiendas de discos de segunda mano de Madrid, ya casi todas desaparecidas, y cuánto placer me dieron en su día. En fin, el disco en cuestión fue este:

Me compré
"Back to mistery city" tras una serie de artículos en Popular1 en las que se comentaban las anécdotas relativas a la banda: Razzle haciendo el saludo nazi cuando tocaron en Israel, los días en los que se ocultaban en un local del metro para ensayar, cómo la banda trató de alcanzar el estrellato absoluto pero nunca lo logró, su imagen y actitud a medio camino entre Nydolls, Cramps, Bowie, Stones o Iggy Pop, o el enorme glamour de putas barriobajeras que desprendían en algunas fotos, en fin: decadencia, talento, glamour, perdedores, androginia, irreverencia, un cóctel realmente muy atractivo para un chaval que estaba ávido de descubrir nuevas bandas.

Pues bien, me llevé el disco a casa, y me dejó anonadado, su música no dejaba para nada atrás a su imagen, melodías perfectas, guitarras brillantes e incisivas, una voz enormemente carismática, y una personallísima mezcla de Rock clásico con Hard Rock y Punk; y que canciones: "Malibu beach nightmare", vaya manera de abrir un disco; "Ice Cream summer" "Beating gets faster "Until i get you"...pfff.

Resultado: me fui comprando el resto de sus discos, "
Bangkok shocks..."(un álbum absolutamente brillante, lleno de temas cargados de urgencia y espontaneidad, pero también de creatividad y complejidad, y grabado cuando Mike y Andy tenían 18 añitos) fue el siguiente, "Oriental beat", "All those wasted years", cada uno me descubría nuevos clásicos de la banda. Porque, Hanoi son un clásico indiscutible; en esa época si le hablabas a alguien de esta banda sonaba como si hablases en chino. Eran un producto de culto, con una base de fans fidelísima, pero la mayoría de la gente (incluso consumidores haabituales de rock) no los conocían. Inexplicablemente, Hanoi jamás alcanzaron un éxito comercial masivo (quizás por ser finlandeses y no americanos), pero cada uno de sus discos contiene una retahíla de clásicos que puede competir e incluso superar a muchas bandas establecidas como clásicos del género.
Cuantas veces habré imaginado un concierto suyo en mi cuarto, mientras ponía sus discos. Era una de las bandas que más ansias tenía de ver en directo, ponía "Mistery City" a toda hostia, y me imaginaba como sería uno de sus conciertos. Cosa imposible, porque Hanoi estaban separados desde la muerte de Razzle, en un accidente de tráfico, y los dos líderes, el gran Mike Monroe (una de las personas a las que más admiro en el show business), y Andy McCoy ni siquiera se hablaban. Ah, pero nada es imposible; sucedió, y sucedió así:

Hanoi se reformaron entrando los 2000, con Andy McCoy y Mike Monroe al frente, un poco gracias a la influencia que tuvieron en muchos grupos de éxito que los citaban continuamente. En concreto el auge de Guns N' Roses durante los 90, llevó a que Uzi Suicide, la casa creada por los propios Guns, adquiriese y reeditase en cd todo el catálogo de Hanoi, una banda que influenció a los Guns sobre todo en cuanto a estética y actitud, y por extensión a la mayor parte de la escena rockera angelina de la época; aunque el retorno contó con un line-up que no incluía a Nasty Suicide y Sammi Yaffa, dos miembros muy queridos por los fans, y con una gran presencia escénica además, y por supuesto tampoco al batería Razzle, fallecido. Pero no le íbamos a poner pegas, Hanoi era la criatura de Mike y Andy, y teníamos la oportunidad de escuchar esos temás míticos tocados por sus creadores. En 2002 sacaron "Twelve Shots on the rocks":

El disco contenía grandes canciones. Sonaba un poco más Hard rockero que sus trabajos clásicos y se notaba que Monroe llevaba la batuta del tema, llevando la música a su terreno. Hey, pero había grandes canciones ahí; este "People like me" es puro Hanoi:
"Yeah, one once might've had a hit/ But that's yesterday's news, now no one gives a shit/ In the void of my depression time/I fought my way back to a better life" "But i'm So jaded, dreams faded/ It´s harder than you think/ Love-hated, frustrated, i´m the missing link/ -Radio and MTV-, you need people like me! ("Sí, quizá una vez tuve un éxito/pero eso es cosa del pasado/ahora a nadie le importa una mierda./En el vacío de mi depresión/luché para abrirme camino de vuelta a una vida mejor./Pero estoy tan agotado/mis sueños desvanecidos/es más difícil de lo que crees./Odiado por el amor, frustrado/ soy el eslabón perdido./—Radio y MTV—/necesitáis a gente como yo!") ".Yeaaah toda una declaración de principios, Hanoi estaban de vuelta. Evidentemente me fui a verlos en cuanto recalaron por España, y disfruté como un enano, me quedé afónico de vociferar los temas, la ropa pegada al cuerpo del sudor y una sonrisa de imbécil de oreja a oreja. Como anécdota, comentaré que cuando salí del concierto me quedé un rato dando vueltas por allí (Sala Macumba, Madrid, en Chamartín), y viendo como recogían el equipo, y entonces ví a Mike Monroe y a Andy saliendo por la puerta de atrás, con sus ropas de escenario todavía (sombreros de pirata, pantalones plateados, etc). Mi mitomanía no me lleva a sentir una veneración de encefalograma plano como la de algunos fans, pero lo cierto es que hablamos de dos de los compositores de rock que más admiro, y en cuanto a Monroe, me parece una de las personas más carismáticas, íntegras y reales que hay vivas en el negocio. En una palabra, dos de las últimas verdaderas estrellas de rock que quedan en la tierra, ahí es nada. La verdad es que me quedé alelado, y pense en decirles algo, como lo feliz que me había hecho el concierto, o algunoa otra cosa como pedir un autógrafo (tampoco llevaba nada para pedirlo, y mejor porque seguro lo hubiera perdido, y no es lo mismo perder un autógrafo de Santiago Segura que uno de Michael Monroe). Eso, unido a la fama de Andy Mc Coy como persona desagradable o de salidas imprevisibles con los fans, me hizo, por temor a destruir el mito, quedarme en mi sitio, sólo observando. Observando como dos de las últimas estrellas de rock vivas se iban de Madrid.

Ahora Hanoi se han vuelto a separar, dejando tras de sí un maravilloso sabor de boca de su "comeback", y despues de dar una serie de conciertos de despedida en uno de los clubs que los vió nacer, el club Tavastia de Helsinki. Muchos fans españoles se desplazaron a Helsinki para despedir por la puerta grande a una de las bandas de Rock and roll definitivas, y que tantas alegrías nos dieron.
Acabo el post con este maravilloso tema que sacaron Suicide Twins, o lo que es lo mismo la mitad de Hanoi Rocks, en los 80, en su disco acústico "Silver missiles and nightingales":


domingo, 10 de mayo de 2009

La Biblia Negra o el retorno de los señores de la noche

Todavía no toco el suelo después de escuchar cuatro o cinco veces "The devil you know", el pedazo de disco que acaba de publicar Heaven & Hell, o lo que es lo mismo, los Black Sabbath de Dio con otro nombre.

Haciendo un pequeña retrospectiva, tenemos que en 1979, Ozzy Osbourne fue expulsado de Sabbath, en medio de una espiral de decadencia etílica y estupefaciente del "Madman". De esa espiral autodestructiva lo sacaría la que luego se convertiría en su mujer, Sharon Osbourne. Ozzy conoce en una prueba de sonido al mítico guitarrista Rhandy Rhoads y el resto es historia: grabaría con el una de las obras maestras del rock, "Blizzard of Ozz", mientras Sabbath reclutarían a Ronnie James Dio, un cantante, a la vez que Ozzy, muy personal pero mucho más técnico, y con el modernizarían su sonido dejando pasmado al personal con otra obra maestra que mira de tu a tú a cualquier disco de la era Ozzy, el impresionante "Heaven & Hell". Con el curioso resultado que ese mismo año 1980, Ozzy por un lado y Sabbath por otro, coincidirían publicando dos de los mejores discos de su carrera, y de la historia del rock, "Blizzard of Ozz" y "Heaven & Hell". Ozzy continuaría exitosamente con su carrera a lo largo de los 80, mientras Sabbath publican otro discazo en 1981, "The mob rules" con Dio, prácticamente el que sería su último gran disco de estudio (está el gran "Seventh star" en el 86, pero es más un disco en solitario de Iommi) , porque después se debatirían entre cantantes algo mediocres y discos que no estaban a la altura de su leyenda; un regreso con Dio daría como resultado otro album menor "Dehumanizer" en el 92, y en 1997, la reunión de los Sabbath originales, con Ozzy al frente, los haría saltar otra vez al primer plano de actualidad. Un disco en directo "Reunion", y la lógica satisfacción de los fans, hizo que la reunión mereciera la pena, pero con claros tintes nostálgicos, y con un Ozzy que ya no está en la mejor forma. Los Sabbath de Ozzy no parece que fueran capaces de grabar ahora mismo otro albúm a la altura de sus mejores discos.

Sin embargo hete aquí que, recientemente, la formación que grabó "Mob rules" y "Heaven & Hell", se reúne, no bajo el nombre de Sabbath, sino bajo el de su mítico disco "Heaven & hell", y graban un disco que te vuela la cabeza desde la primera escucha. Un disco oscuro como el infierno, que a pesar de exhudar metal clásico por los cuatro costados, nadie podrá decir que suene desfasado ni por un momento, sino completamente atemporal, es decir que tienes la sensación de escuchar lo que YA es un clásico, desde el momento de su edición.

Y se ha notado, por cierto, el hambre que había de un disco como este, ya que pocos discos provocan la revulsión que está provocando éste en el mundo del rock: reaccciones inmediatas de fans apasionados en los foros y en los blogs, críticos "hueso" de los que no tendrían un empacho alguno en llamar mediocre a un disco cuando lo es, rindiéndose a los pies del álbum desde su primera escucha, el disco salta directamente al número 8 de las listas de ventas de EEUU, disco del mes en las revistas especializadas... (Y hay que tener en cuenta, que en principio, esta banda, que hace la friolera de más de 20 años que no publican un disco de estudio que se pueda calificar como "muy bueno", partía de una predisposición negativa del público y la crítica: nadie esperaba un gran disco de ellos, sino algo decente pero mediocre, como de leyendas venidas a menos). Pues de eso, resulta que naranjas de la china. Hay una frase que destaco de la crítica de Popular1, y que define al disco: "está a la altura de la leyenda"; y si la leyenda se llama Black Sabbath, ya sabemos de que clase de álbum estamos hablando. Desde la primera canción, el tempo pesado de la guitarra de Iommi nos hunde por todas las gamas de la oscuridad, y un Dio que parece en estado de gracia nos vuela la cabeza con esa voz privilegiada que se antoja producto de un verdadero pacto diabólico. Siempre me ha soprendido ver como este hombre saca tamaño vozarrón de ese diminuto cuerpo sin el menor esfuerzo, la manera en que modula su voz, su profundidad, potencia y sensibilidad. Y un dato es un dato: los años no han hecho ni la sombra de una mella en esa garganta tocada por las fuerzas de la oscuridad. "Bible black", es el impresionante primer single, que empieza en clave de balada para acabar hundiéndonos en las profundidades del abismo. "Let me go I've seen a vision/But the line has left me blind/Take me back, I must have the Bible Black"




Se trata de un disco que me llega en un momento especialmente propicio, cuando paso por una obsesión por el cine de terror, y lo poco que leo, por lo limitado de mi tiempo libre ultimamente, en la cama antes de dormir, vienen siendo pequeños fragmentos de "El paraiso perdido" de Milton y "Los otros mitos de Cthulhu", de Lovecraft, unas lecturas que no podrían tener mejor banda sonora que un disco de Sabbath como este. Y precisamente la majestuosa portada del álbum (que desde el día de hoy es el fondo de escritorio de uno de mis ordenadores) es 100% Lovecraft, claramente inspirada en su mundo, y podría bien ser la portada de una de sus obras.

Aunque confieso, me lo he bajado, porque despues de leer las críticas no podía esperar más para escucharlo, tengo claro que lo compraré; es el tipo de disco que deseas comprar, además de que deseas escucharlo en a mejor calidad de sonido posible; me encantaría tener esa portada en una bonita edición de lujo de vinilo de 180 grs.
Este disco, que por cierto no hará la delicia de ningún "alternative kid" fanático de Yolatengo, (no esperéis encontrar aquí otra cosa más que monolítico Metal oscuro), es también una patada en la boca para los que piensan que no se puede hacer buen rock a cierta edad, a mi me despierta una enorme admiración ver como estos señores se plantan y dicen, "aún somos Tony Iommi, Ronnie James Dio y Geezler Buttler, y además os lo podemos demostrar".
Olvidemos "Dehumanizer". Esta es la tercera parte de una trilogía perfecta: "Heaven & hell", "The mob rules" y "The devil you know". Y lo que es increíble y todavía me cuesta asimilar, es que esa trilogía se complete nada menos que 28 años después y de esta forma. Y mientras, da comienzo la gira mundial, con un repertorio que tira de espaldas, y se le hace a uno la boca agua de leerlo.

Como mucha gente sabe, mis gustos se inclinan al rock genérico, nunca he sido un metalhead, pero tampoco le he hecho ascos al buen Metal, que para mí es sólo un estilo de hacer rock. Y esto, amigos míos, es Metal etiqueta negra, con clase, estilo, impactante, y en una palabra, que aún estoy rozando el cielo con el disco...o espera....déjame mirar otra vez...quizás es el infierno...
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