sábado, 26 de septiembre de 2009

A POSTCARD FROM HANOI

Si señor, voy a empezar una serie de entradas sobre grupos a los que admiro por encima del bien y del mal. Hablemos de Hanoi Rocks. La primera vez que compré un disco de Hanoi Rocks, lo hice el primer año que estuve en Madrid, a principios de los 90, en una desaparecida tienda de discos de segunda mano de la calle Montera, casi en la esquina con Gran Vía, y que ocupaba toda una planta. Benditas tiendas de discos de segunda mano de Madrid, ya casi todas desaparecidas, y cuanto placer me dieron en su día. En fin, el disco en cuestión fue este:

Me compré
"Back to mistery city" tras una serie de artículos en Popular 1 en las que se comentaban las anécdotas relativas a la banda: Razzle haciendo el saludo Nazi cuando tocaron en Israel, los días en los que se ocultaban en un local del metro para ensayar, cómo la banda trató de alcanzar el estrellato absoluto pero nunca lo logró, su imagen y actitud a medio camino entre Nydolls, Cramps, Bowie, Stones o Iggy Pop, el enorme glamour de putas barriobajeras que desprendían en algunas fotos, en fin: decadencia, talento, glamour, perdedores, androginia, irreverencia, un cóctel realmente muy atractivo para un chaval que estaba ávido de descubrir nuevas bandas.

Pues bien, me compré el disco, y me dejó anonadado, su música no dejaba para nada atrás a su imagen, melodías perfectas, guitarras brillantes e incisivas, una voz enormemente carismática, y una personallísima mezcla de Rock clásico con Hard Rock y Punk; y que canciones: "Malibu beach nightmare", vaya manera de abrir un disco; "Ice Cream summer" "beating gets faster "Until i get you"...pfff.

Resultado: me fui comprando el resto de sus discos, "
Bangkok shocks..." fue el siguiente, "Oriental beat", "All those wasted years", cada uno me descubría nuevos clásicos de la banda. Porque, Hanoi son un clásico indiscutible; en esa época si le hablabas a alguien de esta banda sonaba como si hablases en chino. Eran un producto de culto, con una base de fans fidelísima, pero la mayoría de la gente (incluso consumidores haabituales de rock) no los conocían. Inexplicablemente, Hanoi jamás alcanzaron un éxito comercial masivo (quizás por ser finlandeses y no americanos), pero cada uno de sus discos contiene una retahíla de clásicos que puede competir e incluso superar a muchas bandas establecidas como clásicos del género.
Cuantas veces habré imaginado un concierto suyo en mi cuarto, mientras ponía sus discos. Era una de las bandas que más ansias tenía de ver en directo, ponía "Mistery City" a toda hostia, y me imaginaba como sería uno de sus conciertos. Cosa imposible, porque Hanoi estaban separados desde la muerte de Razzle, en un accidente de tráfico, y los dos líderes, el gran Mike Monroe (una de las personas a las que más admiro en el show business), y Andy McCoy ni siquiera se hablaban. Ah, pero nada es imposible; sucedió, y sucedió así:

Hanoi se reformaron entrando los 2000, con Andy McCoy y Mike Monroe al frente, un poco gracias a la influencia que tuvieron en muchos grupos de éxito que los citaban continuamente. En concreto el auge de Guns N' Roses durante los 90, llevó a que Uzi Suicide, la casa creada por los propios Guns, adquiriese y reeditase en cd todo el catálogo de Hanoi, una banda que influenció a los Guns sobre todo en cuanto a estética y actitud, y por extensión a la mayor parte de la escena rockera angelina de la época; aunque el retorno contó con un line-up que no incluía a Nasty Suicide y Sammi Yaffa, dos miembros muy queridos por los fans, y con una gran presencia escénica además, y por supuesto tampoco al batería Razzle, fallecido. Pero no le íbamos a poner pegas, Hanoi era la criatura de Mike y Andy, y teníamos la oportunidad de escuchar esos temás míticos tocados por sus creadores. En 2002 sacaron "Twelve Shots on the rocks":

El disco contenía grandes canciones. Sonaba un poco más Hard rockero que sus trabajos clásicos y se notaba que Monroe llevaba la batuta del tema, llevando la música a su terreno. Hey, pero había grandes canciones ahí; este "People like me" es puro Hanoi:
"Yeah, one once might've had a hit/ But that's yesterday's news, now no one gives a shit/ In the void of my depression time/I fought my way back to a better life" "But i'm So jaded, dreams faded/ It´s harder than you think/ Love-hated, frustrated, i´m the missing link/ -Radio and MTV-, you need people like me!". Yeaaah toda una declaración de principios, Hanoi estaban de vuelta. Evidentemente me fui a verlos en cuanto recalaron por españa, y disfruté como un enano, me quedé afónico de vociferar los temas, la ropa pegada al cuerpo del sudor y una sonrisa de imbécil de oreja a oreja. Como anécdota, comentaré que cuando salí del concierto me quedé un rato dando vueltas por allí (Sala Macumba, Madrid, en Chamartín), y viendo como recogían el equipo, y entonces ví a Mike Monroe y a Andy saliendo por la puerta de atrás, con sus ropas de escenario todavía (sombreros de pirata, pantalones plateados, etc). Mi mitomanía no me lleva a sentir una veneración de encefalograma plano como la de algunos fans, pero lo cierto es que hablamos de dos de los compositores de rock que más admiro, y en cuanto a Monroe, me parece una de las personas más carismáticas, íntegras y reales que hay vivas en el negocio. En una palabra, dos de las últimas verdaderas estrellas de rock que quedan en la tierra, ahí es nada. La verdad es que me quedé alelado, y pense en decirles algo, como lo feliz que me había hecho el concierto, o algunoa otra cosa como pedir un autógrafo (tampoco llevaba nada para pedirlo, y mejor porque seguro lo hubiera perdido, y no es lo mismo perder un autógrafo de Santiago Segura que uno de Michael Monroe). Eso, unido a la fama de Andy Mc Coy como persona desagradable o de salidas imprevisibles con los fans, me hizo, por temor a destruir el mito, quedarme en mi sitio, sólo observando. Observando como dos de las últimas estrellas de rock vivas se iban de Madrid.

Ahora Hanoi se han vuelto a separar, dejando tras de sí un maravilloso sabor de boca de su "comeback", y despues de dar una serie de conciertos de despedida en uno de los clubs que los vió nacer, el club Tavastia de Helsinki. Muchos fans españoles se desplazaron a Helsinki para despedir por la puerta grande a una de las bandas de Rock and roll definitivas, y que tantas alegrías nos dieron.
Acabo el post con este maravilloso tema que sacaron Suicide Twins, o lo que es lo mismo la mitad de Hanoi Rocks, en los 80, en su disco acústico "Silver missiles and nightingales":