martes, 22 de junio de 2010

Carta de Toro sentado al Gran Jefe de Washington

Un texto que ha alcanzado la categoría de mítico, por su prosa cargada de poesía, sencillez y amor por la naturaleza. Muchos clásicos de la literatura, como Whitman, Emerson o Thoureau, escribieron textos animados por un espíritu de comunión con la naturaleza parecido al que se lee en estas páginas, con la diferencia de que esos autores eran hombres con estudios, que lograron definir su estilo tras una vida dedicada a pulirlo, a buscarlo conscientemente. Un jefe indio, desconocedor de la cultura occidental y sin estudios de ningún tipo, es capaz, de una forma natural y no premeditada, de lograr la belleza y sencillez que buscaban esos autores, en una simple carta;

"El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua.
¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habeis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.

Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.

No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.

El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.

Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas ente sí.

Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.

Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.

Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con el -de amigo a amigo no puede estar exento del destino común-. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia...."








martes, 18 de mayo de 2010

Ronnie James Dio

Cuesta hacerse a la idea de que Dio haya fallecido. Sobre todo cuando hace tan sólo un par de semanas que Heaven & Hell estaban en el cartel del Sonisphere, con una gira mundial en ciernes, algo que no deja de impresionarme, y que dice mucho de cómo era el carácter de Dio: positivo y luchador por naturaleza; a la mínima que se lo hubieran permitido, se hubiera embarcado en la gira mundial, y sólo la canceló cuando no hubo mas remedio. Hacía tiempo que se sabía lo de su cáncer, pero realmente la última de mis ideas es que pudiese fallecer.

El hermosísimo tema "Catch the rainbow", del primer álbum de la trilogía que Rainbow grabarían con Dio como cantante.

Ví a Dio en directo hace años en una sóla ocasión (en video cientos de veces), y siempre me impresionó la presencia escénica y el torrente natural de voz de ese hombre bajito (1,60 mt), que parecía inundar el escenario el solito sin el menor esfuerzo aparente. Muy pocos cantantes consiguen transmitir ese dramatismo y esa pasión en escena, y mantener ese torrente de voz sin la menor mella a lo largo de los años (de hecho, creo que Dio últimamente estaba cantando mejor que nunca) Desde que se reunió a la formación de los Black Sabbath de la era Dio y sacaron ese tremendo discazo llamado "The Devil you Know", el cual me compré en edición de doble vinilo de 180 grs como corresponde a un disco de dimensiones épicas como ese, y para que hiciera compañía al resto de mis vinilos de Rainbow, Sabbath y Dio, mi ilusión era ver a ese pedazo de leyendas que son Tony Iommi, Dio, Buttler & co., interpretar ese repertorio de ensueño que estaban paseando por medio mundo, la verdad es que era uno de mis conciertos mas ansiados, ya me imaginaba en las prinmeras filas vociferando como un poseso los primeros acordes del tema "Heaven & hell". Muy lejos de ser autocomplacientes y publicar un disco mediocre como lo hacen la mayoría de iconos del rock que viven de su leyenda, el disco de Heaven & Hell fue puro aire fresco en la escena actual, y se convirtió en un clásico desde que salió a la calle.

Dio no era una Rockstar al uso. Si leias o veías sus entrevistas, y yo ví y leí docenas de ellas a lo largo de los años, veías como era un tipo muy sencillo, humilde y amable. Nada de ínfulas, y eso que hablamos de un tio que grabó los mejores discos de Rainbow, que le devolvió la vida a Black Sabbath, y que entre sus discos en solitario y con otras formaciones, tiene al menos nueve trabajos que son obras maestras imprescindibles del rock. Incluso si ves sus últimas apariciones en público , lo puedes ver repleto de positividad y hablando fascinado de sus nuevos proyectos y de un futuro nuevo disco de Heaven & Hell. Tampoco fue un abanderado del "Sex drugs & Rock & Roll", de la filosofía de fiesta y drogas del rock, sino que más bien se hizo una fama de tio normemente profesional y entregado a su música. Es recordado lo que pasó en el festival Metalway, donde Heaven and Hell, estrellas de la noche tuvieron que cancelar su concierto por una indisposición de Iommi, y fue Dio quien salió a disculparse, con su escuálida figura hincó la rodilla ante el público, pidió perdón y entonó a capella un fragmento del mítico tema "Heaven & Hell".

Entre los homenajes que he leído, el que más me ha gustado es el de Rachel Arieff en el blog del Popu, Inmigrant song, por que sabe sacar algo positivo de una cosa tan trágica como es la muerte, y ese hubiera sido sin duda el estilo de Dio. Como está en inglés, me voy a tomar la libertad de transcribirlo, esperando que no le moleste a la autora, porque merece la pena:

Black Sabbath con Dio al frente, bajo el nombre de Heaven & Hell, tocando el mítico tema que dió nombre a esta reunión, y demostrando por qué eran leyendas vivas y en activo. Los pelos como escarpias.

"La gente buena es gente feliz. La gente feliz hace sentir bien a otra gente. Hacen bien en el mundo sólo siendo ellos mismos y permaneciendo felices...porque contagian su felicidad a todo lo que tocan. (...)Una de las cosas que hacian especial a Ronnie James Dio es que parecía genuninamente feliz como persona. Muchos Rockstars (...) estan muy lejos de ser personas felices. Todo su dinero y fama no pueden arreglar lo que sea que esté roto en su vida: su inseguridad, sus malas relaciones, sus cicatrices emocianles de su infancia. Su confusión acerca de quien realmente son. Odio mencionar a Axl aquí, pero, ya sabeis... Esa es la razón de que Dio fuera un soplo de aire fresco. Incluso en sus actuaciones, podeis ver el tipo de persona con los pies en la tierra que era. Su generosa esencia brillaba a través de su personaje de Rockstar. Sólo parecía tu tipo normal, el amigo de todos, nunca pretencioso, nunca en una pose, a pesar de sus extraordinarias habilidades. Una verdadera estrella sabe que es especial, y no tiene la necesidad de pretenderlo.
Observarlo me hace pensar que si no se hubiera metido en el Rock n' Roll, gubiera sido grande en otro campo. Lo imagino regentando un restaurante y haciendo a todo el mundo sentirse realmente, realmente bienvenido. El simplemente daba esa vibración genuina de bienvenida. Nunca tuve la oportunidad de decir "Hola" a Ronnie James Dio. Pero siento como si el siempre me dijera "Hola" a mi, y por eso quizá lo echamos ya tanto de menos." Más tarde le contesta a otro fan desolado que recuerde que "Dio amaba ser Dio, amaba su vida, es evidente".

Este texto es un buen ejemplo de cómo se puede escribir sobre la muerte y decir algo positivo, me parece que el espíritu del rock tiene mucho que ver con eso. El post original esta aquí: http://popular1.com/rachelarieff/2010/05/vaya-con-dio/

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Discografía básica recomendada:

Con Rainbow
Ritchie Blackmore's Rainbow (1975)
Rising (1976)
Long Live Rock 'n' Roll (1978)

Con Black Sabbath
Heaven and Hell (1980)
Mob Rules (1981)
Live Evil (1982)

Con Dio
Holy Diver (1983)
The Last in Line (1984)
Sacred Heart (1985)

Con Heaven and Hell
The Devil You Know (2009)