domingo, 20 de diciembre de 2009

WATCHMEN

Watchmen, de Alan Moore. Considerada una de las obras cumbres del cómic, y por razones más que fundadas. Adquirí hace unas semanas la edición prestige del cómic, en tapa dura, una edición que recoge al final unas cuantas notas sobre la creación de la fascinante obra de Moore, y unas cuantos bocetos, portadas y dibujos extras. La verdad es que lo he disfrutado muchísimo; es la clase de cómic que no puedes leer una vez, sino que, ya acabado, lo vuelves a abrir por cualquier parte y saboreas de nuevo la historia. El argumento se desarrolla a varios niveles, y esconde varias tramas que se desarrollan dentro de la principal, y muchos detalles que en ocasiones no se descubren en una primera lectura.

Algunas cosas de Watchmen inevitablemente nos llevan a la época en la que fue escrito. El dibujo es muy del estilo de su época, no llegaría a decir tanto como que se ha quedado anticuado, pero casi. Las obsesiones en las que ahonda, también. El miedo nuclear, por ejemplo, que planea sobre toda la historia. Hablamos de una obra que resultó enormenmente rompedora para su época, por varios motivos; en primer lugar, los personajes no son sacados del universo DC, sino que son personajes nuevos, con un universo propio, limitado únicamente a esta novela gráfica, y para la ocasión fue necesario dotarlos de un bagaje histórico, de unos antecedentes; esto en sí ya era una innovación, cuando lo usual era tomar a unos cuantos personajes de los que componían el amplio elenco de la compañía en cuestión. En segundo lugar se trata de unos personajes enormemente humanos: temas como la impotencia sexual, la violación, el aislamiento del mundo, los miedos, la locura, los traumas, la decadencia, la soledad, el amor, el distanciamiento de la pareja, o la nostalgia, se pasean sucesivamente por la historia. Aquí los buenos no son del todo buenos, ni asexuados, ni perfectos, lo que convierte el mundo de Watchmen en algo más complejo y sugestivo. Prácticamente, hubo una antes y un después de esta obra en el mundo del cómic, algo similar a lo que sucede con "El regreso del señor de la noche" de Frank Miller, una obra a la que se puede comparar en muchas cosas, sobre todo en la ruptura que supuso, en la riqueza y complejidad que aportó al mundo del cómic, y al momento en que ambas fueron publicadas.

Todo esto acaba consiguiendo que el lector se identifique con los personajes, y con la trama, que poco a poco va creciendo en suspense, y enredándonos en ese ambiente tan conseguido de novela negra, de pesimismo y de intriga, un ambiente que le debe también mucho a fuentes cinematográficas. La actitud, por ejemplo, de vengador apocalíptico, introvertido, semi-hunido en la locura, y dispuesto a "limpiar la ciudad" de un Roscharch (uno de mis personajes favoritos, junto al Búho nocturno), me recuerda al De Niro de Taxi Driver, e incluso en el paseo del Búho junto a Espectro de Seda en la Nave-Búho mientras suena el tema de Billie Holliday, "Me estremezco contigo", pareces oir la banda sonora, todo contribuye a que te parezca estar oyendo el tema de Billie salir por los altavoces de la Nave-Búho, hasta tal punto ya estas atrapado en la historia llegado ese momento.

Confieso que mi primera lectura de este cómic fue de un tirón, y rápida, casi sin detenerme en los detalles, de tal manera que ni me di cuenta en ese primer repaso que Roscharch era también el tío de la pancarta que anunciaba el fin del mundo. Que identidad secreta más fascinante para un superhéroe, un loco que se pasea con una pancarta que anuncia el fin del mundo. Todo en Watchmen traslada una atmósfera histórica muy concreta, la de la guerra fría y el miedo a la guerra nuclear. Pero detrás hay otras historias, el tiempo perdido, los sueños pasados, la madurez, la decadencia; incluso el carácter multifacético de esta obra llega al extremo de que, sucesivamente, puedes ir leyendo los capítulos del libro "Bajo la máscara", una obra ficticia escrita por uno de los personajes, y en la que cuenta la historia de los Vigilantes, pero que acaba convirtiéndose en una obra real que se solapa entre los capítulos del cómic; los periódicos que recogen las noticias de los vengadores disfrazados van apareciendo en cada episodio, e incluso una historia paralela que discurre completamente al margen de la central, "Relatos de la fragata negra", va tomando forma página tras página. Este carácter prismático de la historia, le da un tremendo realismo y provoca que te sientas completamente sumergido en el mundo de Watchmen; la verdad es que se trata de un cómic que uno no se cansa de leer, y que acaba dejando huella; una vez lo has leído, sientes que el Buho Nocturno, Roscharch y Espectro de seda, han pasado a formar parte de tu vida. ¿Quien vigila a los Vigilantes?.

"Hasta donde podemos discernir, el único sentido de la vida humana es iluminar con la luz de de la consciencia las tinieblas de la existencia" (Carl Jung, Memorias, sueños, reflexiones) (cita incluída al final del capítulo 9 de Watchmen)

sábado, 26 de septiembre de 2009

A POSTCARD FROM HANOI

Si señor, voy a empezar una serie de entradas sobre grupos a los que admiro por encima del bien y del mal. Hablemos de Hanoi Rocks. La primera vez que compré un disco de Hanoi Rocks, lo hice el primer año que estuve en Madrid, a principios de los 90, en una desaparecida tienda de discos de segunda mano de la calle Montera, casi en la esquina con Gran Vía, y que ocupaba toda una planta. Benditas tiendas de discos de segunda mano de Madrid, ya casi todas desaparecidas, y cuanto placer me dieron en su día. En fin, el disco en cuestión fue este:

Me compré
"Back to mistery city" tras una serie de artículos en Popular 1 en las que se comentaban las anécdotas relativas a la banda: Razzle haciendo el saludo Nazi cuando tocaron en Israel, los días en los que se ocultaban en un local del metro para ensayar, cómo la banda trató de alcanzar el estrellato absoluto pero nunca lo logró, su imagen y actitud a medio camino entre Nydolls, Cramps, Bowie, Stones o Iggy Pop, el enorme glamour de putas barriobajeras que desprendían en algunas fotos, en fin: decadencia, talento, glamour, perdedores, androginia, irreverencia, un cóctel realmente muy atractivo para un chaval que estaba ávido de descubrir nuevas bandas.

Pues bien, me compré el disco, y me dejó anonadado, su música no dejaba para nada atrás a su imagen, melodías perfectas, guitarras brillantes e incisivas, una voz enormemente carismática, y una personallísima mezcla de Rock clásico con Hard Rock y Punk; y que canciones: "Malibu beach nightmare", vaya manera de abrir un disco; "Ice Cream summer" "beating gets faster "Until i get you"...pfff.

Resultado: me fui comprando el resto de sus discos, "
Bangkok shocks..." fue el siguiente, "Oriental beat", "All those wasted years", cada uno me descubría nuevos clásicos de la banda. Porque, Hanoi son un clásico indiscutible; en esa época si le hablabas a alguien de esta banda sonaba como si hablases en chino. Eran un producto de culto, con una base de fans fidelísima, pero la mayoría de la gente (incluso consumidores haabituales de rock) no los conocían. Inexplicablemente, Hanoi jamás alcanzaron un éxito comercial masivo (quizás por ser finlandeses y no americanos), pero cada uno de sus discos contiene una retahíla de clásicos que puede competir e incluso superar a muchas bandas establecidas como clásicos del género.
Cuantas veces habré imaginado un concierto suyo en mi cuarto, mientras ponía sus discos. Era una de las bandas que más ansias tenía de ver en directo, ponía "Mistery City" a toda hostia, y me imaginaba como sería uno de sus conciertos. Cosa imposible, porque Hanoi estaban separados desde la muerte de Razzle, en un accidente de tráfico, y los dos líderes, el gran Mike Monroe (una de las personas a las que más admiro en el show business), y Andy McCoy ni siquiera se hablaban. Ah, pero nada es imposible; sucedió, y sucedió así:

Hanoi se reformaron entrando los 2000, con Andy McCoy y Mike Monroe al frente, un poco gracias a la influencia que tuvieron en muchos grupos de éxito que los citaban continuamente. En concreto el auge de Guns N' Roses durante los 90, llevó a que Uzi Suicide, la casa creada por los propios Guns, adquiriese y reeditase en cd todo el catálogo de Hanoi, una banda que influenció a los Guns sobre todo en cuanto a estética y actitud, y por extensión a la mayor parte de la escena rockera angelina de la época; aunque el retorno contó con un line-up que no incluía a Nasty Suicide y Sammi Yaffa, dos miembros muy queridos por los fans, y con una gran presencia escénica además, y por supuesto tampoco al batería Razzle, fallecido. Pero no le íbamos a poner pegas, Hanoi era la criatura de Mike y Andy, y teníamos la oportunidad de escuchar esos temás míticos tocados por sus creadores. En 2002 sacaron "Twelve Shots on the rocks":

El disco contenía grandes canciones. Sonaba un poco más Hard rockero que sus trabajos clásicos y se notaba que Monroe llevaba la batuta del tema, llevando la música a su terreno. Hey, pero había grandes canciones ahí; este "People like me" es puro Hanoi:
"Yeah, one once might've had a hit/ But that's yesterday's news, now no one gives a shit/ In the void of my depression time/I fought my way back to a better life" "But i'm So jaded, dreams faded/ It´s harder than you think/ Love-hated, frustrated, i´m the missing link/ -Radio and MTV-, you need people like me!". Yeaaah toda una declaración de principios, Hanoi estaban de vuelta. Evidentemente me fui a verlos en cuanto recalaron por españa, y disfruté como un enano, me quedé afónico de vociferar los temas, la ropa pegada al cuerpo del sudor y una sonrisa de imbécil de oreja a oreja. Como anécdota, comentaré que cuando salí del concierto me quedé un rato dando vueltas por allí (Sala Macumba, Madrid, en Chamartín), y viendo como recogían el equipo, y entonces ví a Mike Monroe y a Andy saliendo por la puerta de atrás, con sus ropas de escenario todavía (sombreros de pirata, pantalones plateados, etc). Mi mitomanía no me lleva a sentir una veneración de encefalograma plano como la de algunos fans, pero lo cierto es que hablamos de dos de los compositores de rock que más admiro, y en cuanto a Monroe, me parece una de las personas más carismáticas, íntegras y reales que hay vivas en el negocio. En una palabra, dos de las últimas verdaderas estrellas de rock que quedan en la tierra, ahí es nada. La verdad es que me quedé alelado, y pense en decirles algo, como lo feliz que me había hecho el concierto, o algunoa otra cosa como pedir un autógrafo (tampoco llevaba nada para pedirlo, y mejor porque seguro lo hubiera perdido, y no es lo mismo perder un autógrafo de Santiago Segura que uno de Michael Monroe). Eso, unido a la fama de Andy Mc Coy como persona desagradable o de salidas imprevisibles con los fans, me hizo, por temor a destruir el mito, quedarme en mi sitio, sólo observando. Observando como dos de las últimas estrellas de rock vivas se iban de Madrid.

Ahora Hanoi se han vuelto a separar, dejando tras de sí un maravilloso sabor de boca de su "comeback", y despues de dar una serie de conciertos de despedida en uno de los clubs que los vió nacer, el club Tavastia de Helsinki. Muchos fans españoles se desplazaron a Helsinki para despedir por la puerta grande a una de las bandas de Rock and roll definitivas, y que tantas alegrías nos dieron.
Acabo el post con este maravilloso tema que sacaron Suicide Twins, o lo que es lo mismo la mitad de Hanoi Rocks, en los 80, en su disco acústico "Silver missiles and nightingales":


lunes, 22 de junio de 2009

Kobetasonik: Mötley Crüe live in your face!

Así viví el festival Kobetasonik de Bilbao:

Primer día, lluvia y barrizal que te crió. Al segundo escampó, gracias a dios; esto fue lo que vimos, y lo que no vimos;
Thin Lizy: cancelados, putadón, era uno de mis objetivos del festival. Ya los ví tres veces en esta reunión, y son la rehostia. Sustituídos por Lizzy Borden (de nombre parecido, pero que ni fu ni fa, una cosa a lo Iron Maiden),

Suicidal Tendencies: Otro de mis objetivos. Primera fila, en un estado lamentable por lo lamentable del ron que vendían en ese festival, que no sé si lo hicieron con agua de fregar o que. No decepcionan. Mike Muir carismático, el grupo sin concesiones, el batería enorme en tamaño y en buen hacer, el grupo disfrutando y el público disfrtutando. Pegas; se centraron en sus primeros discos y sólo cayeron temas muy sueltos de sus álbumes más Thrash, mi época favorita de Suicidal, y punto álgido de su carrera (Lights camera revolution, Art of rebellion y el Ep how will i Laugh tomorrow). De esos tres discazos sólo "You can't bring me down" y alguna más. Pero nada de "Tap into power" "Controlled by hatred" y esos temas que me marcaron. Sin embargo, Suicidal exhudan honestidad y garra por los cuatro costados. Los de seguridad, bastante brutos ellos, se llevaron a un tipo que se intentó subir al escenario, de muy malas maneras, cual saco de patatas. A partir de ahí, Suicidal pidió que todo el mundo subiera, e invadiera el escenario. Final perfecto de concierto, y Muir se va chocando las manos de los asistentes, servidor incluído.

Mötley Crüe: Con ese repertorio no pueden fallar. Segunda vez que veo a los Crüe; la primera, en la cubierta de Leganés hace unos años. Nerviosismo, vemos pasar la furgoneta que lleva al grupo desde al zona VIP, que si son esos, que si estan ahí detrás, que porque lado suben; Abren con Kickstart my heart, Wild Side y Shout at the devil seguidas de un tirón. Vaya inicio, insuperable. No paro de cantar y pegar botes. Me acerco más a las primeras filas. Clásico tras clásico, Don't go away mad, Too fast for love, Looks that kill, con proyecciones de una tia en biquini empuñando una metralleta, Primal Scream (que buena), Same old situation (una de las que mejor respuesta tuvo del público), Saints of los angeles, Mutherfucker of the year, Girls, girls, girls, Dr. Feelgood, Live wire, y el final con Home sweet home, con proyección de un slide de fotos y videos de todas las epocas de la banda. A mi lado, una tia lloraba a moco tendido, con todo el rimel corrido por la cara. Un dato curioso es que Motley son los únicos que apagan los proyectores gigantes (a lá Bob Dylan), y en su lugar ponen unas proyecciones, en algunos casos, bastante insulsas, y en otros que van bien con el tema, pero no estaría de más combinarlos con imágenes del grupo en directo. La organización del festival decía que Tommy Lee traía una bateriía giratoria, pero no fue así. Eso sí, se bajó a dar una parrafada con el público "a ver, cantadme esa canción, como es" "oe, oe oe...", (la gente canta "sacate un huevo, sacate un huevo", "donde esta pamela") "crazy motherfuckers i love you" contesta Tommy, sin entender ni una palabra de las gilipolleces que le dicen. Salieron con ganas, Vince estaba relajado y divirtiéndose, y se me hicieron cortos...quería mas temas, dos bises más no estarían más, pero es lo que pasa con los festivales, excesivamente metrado todo. Aún así, ya le vale al público, cuando se fueron, para luego volver con "Home sweet home", no había manera de que la peña cantase para llamarlos. Ni dios reaccionaba, yo sólo desgañitándome. Cuando el grupo se va, se supone que hay que llamarlo, sino a lo mejor pasan de hacerte el bis. Así funciona la cosa, joder. Pero nada. Que son los Crüe, coño, no ningún grupo cutre metalero de esos que pulularon por el festi.

Machine Head: Buah, un directo aplastante, el tipo ese se merienda el escenario, el público y lo que le pongan por delante. Que carisma escénico y que todo.Y que sonido. Apabullante. No soy un fan, fan de esta banda, me gustó en su día su disco "Burn my eyes", y tengo alguno más, aunque el que tento bien escuchado es sólo ese. Después les perdí algo la pista. Pero tienen temazos, ese "Descend the shadows of night", momento álgido del festival, suenan brillantes, y se comen el directo. Sin conocer la mayoría de temas que tocaban, lo disfruté mucho,

Marilyn Manson: No me esperaba mucho a estas alturas de hecho, pero fue mucho peor de lo poco que me esperaba. Esperaba al menos, algo entretenido, algún tema del primer disco (Lunchbox, Get your gun), alguna del Antichrist (sólo cayó Irresponsible hate anthem, quizá de los pocos momentos que disfruté del concierto (destacaría también las versiones de Rn'r Nigger y Sweet dreams). Por lo demás, completamente FALTO DE GARRA, aburrió hasta a las piedras, con canciones fofas (el también lo estaba), interpretadas con desgana, falta de ritmo, y cansinas muestras de divismo, (la tia que le secaba la cara después de cada tema, la que le traía oxígeno), la bandera que se puso al hombro y que se le caía, llmando para dos por tres para que se la vinieran a recoger hasta que una roadie tuvo que estar sujetándosela todo el rato a la espalda para que no se cayese mientras el divo se movía y cantaba...lo ví muy, muy, muy decadente. De hecho, quizás el peor concierto que he visto nunca de un artista que me gustaba. En la prensa del día siguiente no veas como lo ponían. Resaltaban que la gente le gritaba "vago, caradura, dedícate a pintar"...es triste la cosa, la verdad, Marilyn Manson es más una pantomima de sí mismo que otra cosa. Yo lo ví dos veces en el pasado, una en Katedral, en Madrid, gira del Antichrist, y otra en Riviera, gira de Mechanical animals. El segundo no estuvo mal, aunque ya fue otra cosa que el primero, espectacular, una batalla campal de concierto, con nervio, enmoción, entrega de todo el grupo, temazos (los de los dos primeros discos). Lo que ví en Kobeta ya no es el mismo artista, no puede serlo. La diferencia entre ambos es la misma que pueda haber entre Elvis y Chikilikuatre.

Buckcherry: Cómo se puede poner a Buckcherry a las cuatro de la tarde?. Ese es uno de los grandes defectos del Kobeta, los horarios están muy mal pensados, mucha paja y grupos del montón durante la tarde, y luego te ponen cosas como esta a las cuatro para joder la puñetera siesta y tener que verlos a pleno sol y con la comida en el estómago. En fin. Que buenos, un directo muy bueno, mucha entrega, puro nervio, la voz de Josh no pierde ni un ápice, incluso gana, respecto a lo que se oye en el disco. Una perfecta máquina de rock, que debería haber tocado justo antes de Crüe en lugar del coñazo de Dream Theater. Justo lo que esperas de ellos. El único defecto es que a veces se hacen algo repetitivos, la voz de Josh tiene un sólo registro muy unidireccional, y casi siempre hacen el mismo tipo de canción, pero eso ya lo sabes cuando vas a verlos, y también lo hacen AC/DC y nadie dice nada. "Lit up", fue un gran momento, y su nuevo single suena de vicio también. Los gutarristas muy buenos, en sonido (el sonido perfecto, crudo, engrasado) y en actitud escénica. Más tarde se vió al guitarrista rulando por los stands de camisetas y tal.

Hot Leg (Aka grupo de Justin Hawkins, ex-voz de los Darkness): Pues la voz del Justin mola escucharla en directo, porque no pierde tampoco un ápice, y hasta si me apuras también es mejor que en el disco, y muy buenas las armonías vocales con el resto de miembros del grupo, algo que además es dificil de traer al directo y que suene así de bien, y hay a quien le desagrada ese tipo de falsete, pero a mi me encanta. Pero Hot leg acaban aburriento, porque lo único que destaca son las voces. The Darkness tenían un puñado de buenas canciones, y Hot Leg no. Me gustó un tema, el resto, del montón. The Darkness tenían muy buenas guitarras, con un estilo muy particular que recordaba mucho a las de Boston. Las de Hot Leg son guitarras Hard rock del montón. Así que lo ví un rato y el resto lo escuché desde los puestos de camisetas y demás chucherías.

Anthrax: Buen sonido y algunos buenos temas. Me gustaron. (Me gustó "Antisocial", especialmente), aunque los ví tirado en el césped. Siempre me gustaron Anthrax, aunque no desde una perspectiva de fan, nunca estuve muy metido en ellos, simplemente me gustaban si los escuchaba ocasionalmente. Conozco pocas canciones que pueda recordar, y no tocaron "Bring tha noize".

Crucified Barbara: No llegamos a tiempo el viernes y me las perdí. Otra vez la puta manía de poner a primera hora de la tarde a un grupo interesante, y luego llenar de basura el resto de la tarde. Una pena, porque tengo el disco, suena de coña, y siempre me gusta ver un grupo de tias buenas empuñando guitarras. Después las vimos firmando discos en el stand. Estos grupos a otra hora, coño.

EL RESTO: Me acerqué a ver a Craddle of Filth por curiosidad, por ver las pintas que llevaban. Desde luego no es para nada mi rollo, y me agobiaron bastante. Papa Roach los escuché de pasada dormitando en el césped. Uno más, nada que llamara mi atención. Dragonforce deben matar muchos dragones en sus ratos libres, pero para dormir no estan mal tampoco. Trivium no son exactamente mi rollo (tienen un componente numetalero a veces en los estribillos), pero tienen mi respeto, se entregaron al 100% y me gustaban en los momentos que recordaban a Metallica en sus buenos tiempos. Hubiera visto a Journey, por eso de ser un clásico, aunque no estoy muy metido en ellos, en el AOR mis favorios son Boston, pero al final los escuché desde una cervecería cercana, y bueno, tampoco ni fu ni fa, la verdad. In Flames desde la cervecería también, un grupo más que suena como otros cuatrocientos, ya me salía doble bombo por las orejas. Dream Theater, pues estaba bueno el pollo con patatas mientras escuchaba esos bonitos cantos tiroleses de fondo.

No entiendo como a alguien le puede gustar ese rollo, y menos como pueden ponerlos antes de los Crüe.

Escuché dos temas de Hatebreed, que suenan a Hardcore, y no estaban mal Luego me compré una pua-colgante de los Ramones y un par de vinilos (reedición 180 gramos del Holy diver de Dio y el Solo in Soho de Phil Lynnot de segunda mano), y nos fuimos un poco de marcha la noche del sábado, a pesar de estar destrozados. De casualidad dimos con la Sala Azkena, un pub bonito y amplio donde pinchan de coña (Ac/dc, Motorhead, RATM, Metallica...) y donde además la gente baila esos temas y se divierte con ellos y con los demás que están allí, a diferencia de otros pubs rockeros que conozco en varios puntos del territorio nacional, en los que parece que la peña está en un funeral, en una concentración de rockeros autistas, o que les han pegado al suelo y a la copa con superglú.

Pues dos copas, un poco de desbarre y bailongo rockero y al hostal, que para acampadas ya vamos viejos. Un gran descubrimiento, junto con la cervecería de al lado del festival (que dentro del festi clavan, venden mierda diciendo que es alcohol, y bajar los escalones del monte calvario ese es una gran putada).

De vuelta a tierras galaicas, tomamos el café de tarde en un bonito garito de Burgos llamado "Rock and roll - la playa", en el que me llamó la atenció un poster de los Burning hecho polvo, y una bonita foto de ese entrañable grupo posando con fans, firmada por el mismísimo Pepe Risi, con la leyenda "En la playa se siente el Rock and roll, lo dice RISI", que me puso el pelo de punta. Burning fueron grandes. A su lado también quedaba bien la placa robada de la Calle de AC/DC de Leganés y el poster del Jueves con la portada famosa del príncipe y un futbolín puro "vintage". Recomendable garito, por la noche seguro que está bien para unas cervecillas.

Eso, que lo pasé bien. Si hay buen cartel otro año, vuelvo, pero a ver si se miran lo de los horarios. Aunque los Dream Theater a la hora de cenar, me pareció una gran elección.

Si el Txapi me manda algunas fotillos, las subiré para ilustrar esta entrada.

domingo, 10 de mayo de 2009

La Biblia Negra o el retorno de los señores de la noche

Todavía no toco el suelo después de escuchar cuatro o cinco veces "The devil you know", el pedazo de disco que acaba de publicar Heaven & Hell, o lo que es lo mismo, los Black Sabbath de Dio con otro nombre.

Haciendo un pequeña retrospectiva, tenemos que en 1979, Ozzy Osbourne fue expulsado de Sabbath, en medio de una espiral de decadencia etílica y estupefaciente del "Madman". De esa espiral autodestructiva lo sacaría la que luego se convertiría en su mujer, Sharon Osbourne. Ozzy conoce en una prueba de sonido al mítico guitarrista Rhandy Rhoads y el resto es historia: grabaría con el una de las obras maestras del rock, "Blizzard of Ozz", mientras Sabbath reclutarían a Ronnie James Dio, un cantante, a la vez que Ozzy, muy personal pero mucho más técnico, y con el modernizarían su sonido dejando pasmado al personal con otra obra maestra que mira de tu a tú a cualquier disco de la era Ozzy, el impresionante "Heaven & Hell". Con el curioso resultado que ese mismo año 1980, Ozzy por un lado y Sabbath por otro, coincidirían publicando dos de los mejores discos de su carrera, y de la historia del rock, "Blizzard of Ozz" y "Heaven & Hell". Ozzy continuaría exitosamente con su carrera a lo largo de los 80, mientras Sabbath publican otro discazo en 1981, "The mob rules" con Dio, prácticamente el que sería su último gran disco de estudio (está el gran "Seventh star" en el 86, pero es más un disco en solitario de Iommi) , porque después se debatirían entre cantantes algo mediocres y discos que no estaban a la altura de su leyenda; un regreso con Dio daría como resultado otro album menor "Dehumanizer" en el 92, y en 1997, la reunión de los Sabbath originales, con Ozzy al frente, los haría saltar otra vez al primer plano de actualidad. Un disco en directo "Reunion", y la lógica satisfacción de los fans, hizo que la reunión mereciera la pena, pero con claros tintes nostálgicos, y con un Ozzy que ya no está en la mejor forma. Los Sabbath de Ozzy no parece que fueran capaces de grabar ahora mismo otro albúm a la altura de sus mejores discos.

Sin embargo hete aquí que, recientemente, la formación que grabó "Mob rules" y "Heaven & Hell", se reúne, no bajo el nombre de Sabbath, sino bajo el de su mítico disco "Heaven & hell", y graban un disco que te vuela la cabeza desde la primera escucha. Un disco oscuro como el infierno, que a pesar de exhudar metal clásico por los cuatro costados, nadie podrá decir que suene desfasado ni por un momento, sino completamente atemporal, es decir que tienes la sensación de escuchar lo que YA es un clásico, desde el momento de su edición.

Y se ha notado, por cierto, el hambre que había de un disco como este, ya que pocos discos provocan la revulsión que está provocando éste en el mundo del rock: reaccciones inmediatas de fans apasionados en los foros y en los blogs, críticos "hueso" de los que no tendrían un empacho alguno en llamar mediocre a un disco cuando lo es, rindiéndose a los pies del álbum desde su primera escucha, el disco salta directamente al número 8 de las listas de ventas de EEUU, disco del mes en las revistas especializadas... (Y hay que tener en cuenta, que en principio, esta banda, que hace la friolera de más de 20 años que no publican un disco de estudio que se pueda calificar como "muy bueno", partía de una predisposición negativa del público y la crítica: nadie esperaba un gran disco de ellos, sino algo decente pero mediocre, como de leyendas venidas a menos). Pues de eso, resulta que naranjas de la china. Hay una frase que destaco de la crítica de Popular1, y que define al disco: "está a la altura de la leyenda"; y si la leyenda se llama Black Sabbath, ya sabemos de que clase de álbum estamos hablando. Desde la primera canción, el tempo pesado de la guitarra de Iommi nos hunde por todas las gamas de la oscuridad, y un Dio que parece en estado de gracia nos vuela la cabeza con esa voz privilegiada que se antoja producto de un verdadero pacto diabólico. Siempre me ha soprendido ver como este hombre saca tamaño vozarrón de ese diminuto cuerpo sin el menor esfuerzo, la manera en que modula su voz, su profundidad, potencia y sensibilidad. Y un dato es un dato: los años no han hecho ni la sombra de una mella en esa garganta tocada por las fuerzas de la oscuridad. "Bible black", es el impresionante primer single, que empieza en clave de balada para acabar hundiéndonos en las profundidades del abismo. "Let me go I've seen a vision/But the line has left me blind/Take me back, I must have the Bible Black"




Se trata de un disco que me llega en un momento especialmente propicio, cuando paso por una obsesión por el cine de terror, y lo poco que leo, por lo limitado de mi tiempo libre ultimamente, en la cama antes de dormir, vienen siendo pequeños fragmentos de "El paraiso perdido" de Milton y "Los otros mitos de Cthulhu", de Lovecraft, unas lecturas que no podrían tener mejor banda sonora que un disco de Sabbath como este. Y precisamente la majestuosa portada del álbum (que desde el día de hoy es el fondo de escritorio de uno de mis ordenadores) es 100% Lovecraft, claramente inspirada en su mundo, y podría bien ser la portada de una de sus obras.

Aunque confieso, me lo he bajado, porque despues de leer las críticas no podía esperar más para escucharlo, tengo claro que lo compraré; es el tipo de disco que deseas comprar, además de que deseas escucharlo en a mejor calidad de sonido posible; me encantaría tener esa portada en una bonita edición de lujo de vinilo de 180 grs.
Este disco, que por cierto no hará la delicia de ningún "alternative kid" fanático de Yolatengo, (no esperéis encontrar aquí otra cosa más que monolítico Metal oscuro), es también una patada en la boca para los que piensan que no se puede hacer buen rock a cierta edad, a mi me despierta una enorme admiración ver como estos señores se plantan y dicen, "aún somos Tony Iommi, Ronnie James Dio y Geezler Buttler, y además os lo podemos demostrar".
Olvidemos "Dehumanizer". Esta es la tercera parte de una trilogía perfecta: "Heaven & hell", "The mob rules" y "The devil you know". Y lo que es increíble y todavía me cuesta asimilar, es que esa trilogía se complete nada menos que 28 años después y de esta forma. Y mientras, da comienzo la gira mundial, con un repertorio que tira de espaldas, y se le hace a uno la boca agua de leerlo.

Como mucha gente sabe, mis gustos se inclinan al rock genérico, nunca he sido un metalhead, pero tampoco le he hecho ascos al buen Metal, que para mí es sólo un estilo de hacer rock. Y esto, amigos míos, es Metal etiqueta negra, con clase, estilo, impactante, y en una palabra, que aún estoy rozando el cielo con el disco...o espera....déjame mirar otra vez...quizás es el infierno...

domingo, 25 de enero de 2009

Mereció la pena

Hace un par de semanas que falleció una de las leyendas vivas del rock y de la música popular de este siglo: Ron Asheton, el mítico guitarrista de los Stooges, uno de los responsables de esas tres obras maestras llamadas "The Stooges" "Funhouse" y "Raw Power", y creador de esa muralla sónica que sacudió las mentes y los cuerpos de los que anonadados escucharon su sonido en 1967, 10 años por delante de su época.

Y lo único en que puedo pensar, es que nada menos que 40 años después de su formación, los Fuckin' Stooges se liaron la manta a la cabeza, y en lugar de estar descansando su edad en su casita y viviendo de royalties, nos regalaron una reunión, y medio planeta, incluído yo, tuvo el privilegio de poder presenciar esto:



Estos tios se reunieron, patearon el culo de medio mundo, y yo me quedo en la mente con el recuerdo imborrable de haber visto a The Stooges, una de las bandas míticas del rock, tocando en Santiago, y el recuerdo de un público que estaba observando aquel festival y los grupos que se sucedían, impasible y de brazos cruzados, hasta que aparecieron The Stooges en escena. Y aquello se transformó en un campo de batalla. Que coño. Era uno de los grandes, se fue pateando culos y por todo lo alto.
Vimos a los Fuckin' Stooges pateándole el culo al Siglo XXI. Mereció la pena. Joder, vaya si la mereció.